Hoy es un día grande para México...y mañana lo será más. Esta noche se inicia la celebración del día de la Independencia mexicana, 16 de septiembre de 1810, sumada a la celebración del bicentenario.
He pasado casi siete años de mi vida en ese país, que han sido cualquier cosa menos anodinos y grises.
No pretendo hacer un sesudo análisis sobre México y sus circunstancias, sólo registrar algunas impresiones que el país y su gente me han dejado.
México enamora, a poco que quieras sumergirte en su cultura, la actual y la pasada, a poco que aceptes y sepas integrarte en su estilo de vida, con lo bueno y lo no tan bueno que ello conlleva..
México es un país de contrastes, de luces y sombras, de colores, olores, sabores, música y flores. Pero México no es una feria. Al lado de la riqueza más ofensiva y escandalosa puedes encontrarte la miseria más escalofriante.
Es un país donde el tiempo se mide de otra manera.
Es un país donde el "no" existe pero no se reconoce.
Donde le pegas una patada a una piedra y encuentras una oportunidad debajo de ella.
Y también es un país donde la corrupción, la inseguridad y la burocracia sofocan, a menudo, el proceso de convertir esas oportunidades en resultados tangibles.
Obvio es decir que cada cual cuenta la feria según le ha ido, no pretendo otra cosa. Lo que digo es verdad, pero seguramente también será verdad si alguien dice exactamente lo contrario. Así son sus contrastes.
Si alguien quiere iniciar algo en México, que me llame, yo he aprendido cómo hacerlo. Tengo cicatrices que lo atestiguan.
¡México te llevo en el corazón...Viva México!
Alejo Falcón
miércoles, 15 de septiembre de 2010
miércoles, 25 de agosto de 2010
En el chiringuito...de calidad
No es mal sitio un chiringuito playero para ponerme a escribir. Mi sombrita, mi cervecita, mis "papitas aliñás"...y enfrente la inmensa playa, barbacoa humeante de chicharrones humanos y niños que berrean y arrojan arena al vecino que duerme la siesta.
Como mi artículo "La calidad es gratis...ja!" ha despertado el interés de por lo menos una persona me apetece exprimir ese tema un poco más, al de la calidad me refiero... no al de que sea gratis...puntualizo.
De mis cuarenta años de ejercicio profesional, que no está mal, algo menos de la mitad se desarrollaron en el área de calidad en la industria automotriz, sector industrial que se constituyó en punta de lanza para la entrada y expansión de las teorías y técnicas sobre calidad.
A poco de empezar a tabajar, la empresa donde prestaba mis servicios, una importante forja de componentes automotrices, me ofreció la oportunidad de asistir a un seminario de una semana de duración sobre Gestión de la Calidad impartido en persona por el mismísimo Dr. Juran, que para los no versados en el tema es a la calidad lo que Adam Smith a la economía o Cocó Chanel a la moda.
El seminario se acompañaba de un libro, "Manual de Control de Calidad", editorial Reverté, 1507 pags., en verdad un ladrillo (en su formato) que nunca he llegado a leerme entero de un tirón pero que en cambio he consultado en numerosisimas ocasiones.
A partir de ahí, y ya investido supuestamente de la sabiduría infundida por Juran, tuve la oportunidad de desarrollar el Manual de Calidad de la empresa.
¡Madre mía!, si el libro de Juran era un ladrillo mi manual era una piedra de sillería propia de una iglesia románica.
Primer error, entonces yo era un joven y novel ingeniero y todavía no había aprendido aquello que los americanos me enseñaron despues: "keep it simple" ("hazlo sencillo"), en consecuencia el manual quedó muy completito y precioso pero era dificilmente practicable, pero ¡qué curioso!...todas las empresas con las que mantenía contacto, y eran muchas, disponían de tarugos similares.
Asistí a gran número de conferencias, cursos y seminarios a través de la Asociación Española para el Control de la Calidad (AECC) y otras instituciones similares y no percibí ninguna intención en simplificar los manuales.
Que una empresa dispusiera de un Manual de Control de Calidad se constituía más en un signo externo de potencia y quizá buena voluntad que en una garantía de que el producto que iba a salir por la puerta reunía la calidad digna del tamaño de tal manual.
Segundo error, ¿os acordáis de "walk the talk" en otro de mis artículos? ("haz lo que dices"), pues bien, de nada serviría un manual, de calidad u otra materia, complejo o simple, si la cabeza rectora de la compañía no iba a impulsar e imponer su cumplimiento involucrándose personalmente, y creo haber dicho antes algo de signo externo o símbolo de buena voluntad, obviamente con eso sólo no hay suficiente.
En esos tiempos se pusieron de moda diferentes normas de calidad, VDA, SIS, QS y otras más, en función del país de origen o del sector industrial, y en todas ellas la existencia de un manual de calidad era un requisito incuestionable, y a su vez el cumplimiento de aquellas normas se convirtió en condición "sine qua non" para poder ser proveedor autorizado. Si una empresa no disponía de una Manual de Calidad y este no era rollizo y completo, no sería digna de formar parte de la fuente de suministros.
¡Qué suerte que por esa época la infórmática, tanto el hardaware como el software, era algo limitado a muy restringidas áreas y con unas capacidades muy reducidas!, si no hubiera sido así me apuesto algo a que la clonación de manuales de control de calidad mediante el socorrido "copiar y pegar" hubiera proliferado hasta lo grotesco. Aún así se dió profusamente el trabajo de amanuense medieval que comportaba el copiar el manual del vecino.
Años después y como responsable de operaciones primero y director de fábrica más tarde me tuve que enfrentar a la creciente imposición de certificar la empresa en ISO 9000 (Calidad). Mira por dónde aquellos manuales de calidad, que en absoluto habían adelgazado, se convirtieron en un lastre que amenazaba con dar al traste con la certificación, algo así como la piedra que el suicida se ata al cuello antes de echarse al agua.
La razón es simple, se supone que el manual se ha elaborado para ser cumplido por entero y lo primero que hace un auditor en un proceso de certificación es pedirte, entre otras muchas cosas, el Manual de Calidad de la empresa al que somete a una revisión exhaustiva verificando seguidamente que se cumple todo lo que en él se indica. La consecuencia es obvia, si el manual se ha elaborado más para impresionar, por su tamaño y la densidad de su contenido, que para facilitar un procedimiento de gestión de la calidad que permita que esa característica se encuentre en los procesos y los productos, entonces será muy fácil encontrar detalles en la operación de la empresa, aunque sean de menor importancia o efecto negligible, que vulneren lo indicado en el manual y este simple hecho puede ser registrado como una "observación negativa" por lo que proyecta de incumplimiento de una norma establecida por la propia compañía.
Tuve suerte, mi fábrica no salió del proceso de certificación totalmente inmaculada, pues tuvimos algunas "observaciones" que corregir, pero nos certificamos a la primera y superamos las revisiones periódicas subsiguientes.
Pocos años después me picó la curiosidad por conocer el proceso de certificación ISO 9000 desde la óptica del auditor, pues como auditado ya lo había sudado bastante, así que me acredité como auditor jefe en ISO 9000 a través del correspondiente curso impartido por una entidad de renombre, y ¡oh maravilla!, ahí aprendí que para conseguir la certificación de la empresa en ISO 9000 no era necesario, ni mucho menos, todo aquel trabajo de elaborar un manual que recogiera cientos de procedimientos, instrucciones, registros, documentos e informes.
Con unos pocos muy concretos y específicos, pero seguidos a rajatabla, es suficiente. Alguien se preguntará ¿qué procedimientos son esos?. Si ese alguien está interesado de verdad, que me contrate y se lo digo.
Pero el comentario que sigue es gratuito: Esos procedimientos deben ser seguidos por "todo quisque" empezando por el "gran jefe" hasta el último operario, y digo esto porque es, por desgracia, muy habitual encontrarte con que el "gran jefe" piensa que todo es delegable y que esto son cosas "del taller", pero eso es tema para un próximo artículo.
Hasta pronto
Alejo Falcón
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domingo, 18 de julio de 2010
A las orillas del Tíber...
Sólo había estado en Roma de paso, sin salir del aeropuerto de Fiumicino. La pasada semana me dí un garbeo por Italia y hete aquí que paseando por el barrio del Trastevere, a orillas del río Tiber, con mi amigo Agustín, desentrañé un asunto que tenía bloqueado un tema sobre el que pensaba escribir, bueno...quizá decir desentrañé así de tajante pueda ser inmodesto, digamos que me permitió encontrar unas relaciónes viables para explicar un fenómeno. En este punto seguro que estaréis diciendo: "...nos quieres hablar ya del tema y dejarte de monsergas...". Disculpadme, si los ramos de flores no estuvieran envueltos en manojos de plantas menos nobles no podrían resaltar su belleza (¡toma frase..., y es mía!). El asunto que me tenía a mal traer se refiere al efecto de la música sobre las personas, y el hecho de que también lo tenga sobre animales y plantas me ayuda a justificar mi posición.
Es común decir que "oh!!, ah!!, esta música eleva mi espíritu", queda muy bonito pero..., ¿acaso las plantas y animales tienen espíritu o alma?, como que no ¿verdad?, sin embargo si tienen sensibilidad, quizá más rudimentaria que la de los humanos pero sensibilidad al fin y al cabo.
Bueno..., ¿dónde quiero ir a parar?, al principio de plantearme este asunto me armé un gran lío sobre la acción de la materia sobre el espíritu, o del espíritu sobre la materia. No soy psicólogo ni filósofo, probablemente he confundido psique con espíritu y no digamos ya con alma. Al final se me ocurre concluir que la acción de la música sobre los hombre (y plantas y animales) es simplemente una cadena de causas y efectos físicos, en definitiva manifestaciones de la materia sobre la materia. A continuación me explico:
a) La materia puede generar música, es decir una secuencia de vibraciones organizadas de forma armónica (esta definición es mía, ma si non e vero e ben trovato). La materia puede ser un violín o el viento sobre los abetos.
b) Esas vibraciones actúan como tales sobre nuestro organismo, pienso que no solamente a través del oido, causando alguna modificación en él. No me voy a meter en el embrollo de las endorfinas, la serotonina, etc., etc.
c) Esas sustancias nos producen placer o excitación o ira o irritación o desagrado o entusiasmo o relajación, que exteriorizamos a traves de nuestra actitud.
Lamento haberme cargado de un plumazo toda relación inmaterial de la música con la poesía, el romanticismo, o la "marcha".
No obstante todo lo dicho, hay un punto débil en esta pretensiosa teoría. Es cierto que el sonido de las olas del mar y del viento a traves de los árboles tiene un origen puramente físico. Lo es también que el violín obedece las instrucciones emanadas de la habilidad del violinista, pero en este punto ya rozamos conceptos como sentimiento, pasión, energía, y otros, que imagino que doctos expertos también pueden reducir a magnitudes físicas.
Y la creación artística, ¿dónde la dejamos?. Se me hace muy cuesta arriba pensar que las obras de Bach son el fruto de la posesión de una habilidad extraordinaria para combinar vibraciones y armonías, creo que ahí se trasciende de lo puramente físico, por muy sutil que sea, y si no es así que alguien me lo explique. Mientras tanto, mientras no aparezca un computador inteligente capaz de crear algo propio de Beethoven o Mozart de forma espontánea y sin otro estímulo externo que un atardecer o el amor no correspondido de otro computador, prefiero creer que la poesía existe, que el genio no es un habilidoso extraordinario, y que el artista tiene un don que yo envidio.
A continuación os indico unas cuantas direcciones que me resultan particularmente efectivas cuando quiero animarme, relajarme o transportarme:
Ballet Eleftheria - Sirtaki - Zorba el Griego (Mikis Theodorakis)
http://www.youtube.com/watch?v=PbRMr0JGUuo
Fragmento de la película Zorba el Griego (Autor Nikps Kazantzakis - Director Michel Cacoyannis)
http://www.youtube.com/watch?v=4UV6HVMRmdk&feature=related
Pachelbel - Canon en D mayor
http://www.youtube.com/watch?v=NlprozGcs80&feature=related
Smetana - Ma Vlast (Mi patria) - Fragmento El Moldava
http://www.youtube.com/watch?v=MbfFv8nPw7Q&feature=related
Hay muchas más, pero eso lo dejo para otro día si es de vuestro interés.
Hasta pronto
Alejo Falcón
Es común decir que "oh!!, ah!!, esta música eleva mi espíritu", queda muy bonito pero..., ¿acaso las plantas y animales tienen espíritu o alma?, como que no ¿verdad?, sin embargo si tienen sensibilidad, quizá más rudimentaria que la de los humanos pero sensibilidad al fin y al cabo.
Bueno..., ¿dónde quiero ir a parar?, al principio de plantearme este asunto me armé un gran lío sobre la acción de la materia sobre el espíritu, o del espíritu sobre la materia. No soy psicólogo ni filósofo, probablemente he confundido psique con espíritu y no digamos ya con alma. Al final se me ocurre concluir que la acción de la música sobre los hombre (y plantas y animales) es simplemente una cadena de causas y efectos físicos, en definitiva manifestaciones de la materia sobre la materia. A continuación me explico:
a) La materia puede generar música, es decir una secuencia de vibraciones organizadas de forma armónica (esta definición es mía, ma si non e vero e ben trovato). La materia puede ser un violín o el viento sobre los abetos.
b) Esas vibraciones actúan como tales sobre nuestro organismo, pienso que no solamente a través del oido, causando alguna modificación en él. No me voy a meter en el embrollo de las endorfinas, la serotonina, etc., etc.
c) Esas sustancias nos producen placer o excitación o ira o irritación o desagrado o entusiasmo o relajación, que exteriorizamos a traves de nuestra actitud.
Lamento haberme cargado de un plumazo toda relación inmaterial de la música con la poesía, el romanticismo, o la "marcha".
No obstante todo lo dicho, hay un punto débil en esta pretensiosa teoría. Es cierto que el sonido de las olas del mar y del viento a traves de los árboles tiene un origen puramente físico. Lo es también que el violín obedece las instrucciones emanadas de la habilidad del violinista, pero en este punto ya rozamos conceptos como sentimiento, pasión, energía, y otros, que imagino que doctos expertos también pueden reducir a magnitudes físicas.
Y la creación artística, ¿dónde la dejamos?. Se me hace muy cuesta arriba pensar que las obras de Bach son el fruto de la posesión de una habilidad extraordinaria para combinar vibraciones y armonías, creo que ahí se trasciende de lo puramente físico, por muy sutil que sea, y si no es así que alguien me lo explique. Mientras tanto, mientras no aparezca un computador inteligente capaz de crear algo propio de Beethoven o Mozart de forma espontánea y sin otro estímulo externo que un atardecer o el amor no correspondido de otro computador, prefiero creer que la poesía existe, que el genio no es un habilidoso extraordinario, y que el artista tiene un don que yo envidio.
A continuación os indico unas cuantas direcciones que me resultan particularmente efectivas cuando quiero animarme, relajarme o transportarme:
Ballet Eleftheria - Sirtaki - Zorba el Griego (Mikis Theodorakis)
http://www.youtube.com/watch?v=PbRMr0JGUuo
Fragmento de la película Zorba el Griego (Autor Nikps Kazantzakis - Director Michel Cacoyannis)
http://www.youtube.com/watch?v=4UV6HVMRmdk&feature=related
Pachelbel - Canon en D mayor
http://www.youtube.com/watch?v=NlprozGcs80&feature=related
Smetana - Ma Vlast (Mi patria) - Fragmento El Moldava
http://www.youtube.com/watch?v=MbfFv8nPw7Q&feature=related
Hay muchas más, pero eso lo dejo para otro día si es de vuestro interés.
Hasta pronto
Alejo Falcón
sábado, 26 de junio de 2010
No me quiero jubilar...
...pero a la fuerza ahorcan
Entiendo que las personas que han desarrollado un trabajo esencialmente físico durante su vida laboral, llegados a los 60, puedan estar hasta la boina de dicha actividad, además de físicamente mermados. Cabría diferenciar de los anteriores a aquellos trabajos manuales que incorporan un componente artístico o artesano. Pienso que la gratificación que produce la creación de arte, aunque sean artes menores, ya sea una daga o una mesa de marquetería, aporta un estímulo suficiente para blindar a a la persona ante el cansancio acumulado con los años.
Este próximo diciembre me voy a tener que jubilar y lo llevo muy mal. ¿Las razones?, pues que voy a cumplir 65 años (esto para jubilarme) y que me considero en forma para dar guerra algunos años más (esto para llevarlo mal). ¿Y en qué consiste esa guerra?, pues que, y a riesgo de caer en la inmodestia, creo que se un huevo de bastantes cosas, unas porque las he aprendido y otras porque las he vivido, y ¡qué caray!, ante un entorno al que se abren mis ojos, donde percibo carencias importantes de formación y experiencia y exceso de arrogancia y suficiencia, hay algo que me dice que sigo siendo una herramienta afilada que bien se podría aprovechar, y que si llegada la jubilación acepto considerarme como una navaja mellada y me dedico a jugar al dominó en el casino o ver la tele, que en su mayoría de contenidos es comida para burros, eso será como empezar a morirme sutilmente. Por lo tanto mi guerra sería poder seguir ejerciendo mi profesión aportando mis conocimientos y experiencia a aquellos que no disponen de ellos y al tiempo seguir aprendiendo más de más cosas.
Vaya por delante, para que nadie se llame a engaño, que no me satisface lo más mínimo, por el momento, irme con una ONG a Bangla Desh, por ejemplo, cosa que quizá se os ha ocurrido que podría hacer para satisfacer mi inquietud. No obstante no tendría inconveniente en irme, digamos que al Perú o a la China, a trabajar, eso sí cobrando, para alguna compañía donde mis servicios pudieran interesar. Me descorazona ver a tantos compañeros prejubilados con escasamente 50 años cuyo único horizonte es pasar los próximos 30 años mareando la perdiz y sin dar un palo al agua, unos obligados y otros de muy buena gana.
Vale ya por hoy, otro día os comentare una particular visión sobre las modernas cadenas de producción y la industria artesanal.
Hasta luego.
Alejo Falcón.
Entiendo que las personas que han desarrollado un trabajo esencialmente físico durante su vida laboral, llegados a los 60, puedan estar hasta la boina de dicha actividad, además de físicamente mermados. Cabría diferenciar de los anteriores a aquellos trabajos manuales que incorporan un componente artístico o artesano. Pienso que la gratificación que produce la creación de arte, aunque sean artes menores, ya sea una daga o una mesa de marquetería, aporta un estímulo suficiente para blindar a a la persona ante el cansancio acumulado con los años.
Este próximo diciembre me voy a tener que jubilar y lo llevo muy mal. ¿Las razones?, pues que voy a cumplir 65 años (esto para jubilarme) y que me considero en forma para dar guerra algunos años más (esto para llevarlo mal). ¿Y en qué consiste esa guerra?, pues que, y a riesgo de caer en la inmodestia, creo que se un huevo de bastantes cosas, unas porque las he aprendido y otras porque las he vivido, y ¡qué caray!, ante un entorno al que se abren mis ojos, donde percibo carencias importantes de formación y experiencia y exceso de arrogancia y suficiencia, hay algo que me dice que sigo siendo una herramienta afilada que bien se podría aprovechar, y que si llegada la jubilación acepto considerarme como una navaja mellada y me dedico a jugar al dominó en el casino o ver la tele, que en su mayoría de contenidos es comida para burros, eso será como empezar a morirme sutilmente. Por lo tanto mi guerra sería poder seguir ejerciendo mi profesión aportando mis conocimientos y experiencia a aquellos que no disponen de ellos y al tiempo seguir aprendiendo más de más cosas.
Vaya por delante, para que nadie se llame a engaño, que no me satisface lo más mínimo, por el momento, irme con una ONG a Bangla Desh, por ejemplo, cosa que quizá se os ha ocurrido que podría hacer para satisfacer mi inquietud. No obstante no tendría inconveniente en irme, digamos que al Perú o a la China, a trabajar, eso sí cobrando, para alguna compañía donde mis servicios pudieran interesar. Me descorazona ver a tantos compañeros prejubilados con escasamente 50 años cuyo único horizonte es pasar los próximos 30 años mareando la perdiz y sin dar un palo al agua, unos obligados y otros de muy buena gana.
Vale ya por hoy, otro día os comentare una particular visión sobre las modernas cadenas de producción y la industria artesanal.
Hasta luego.
Alejo Falcón.
lunes, 7 de junio de 2010
la calidad es gratis, ¡ja!
Una parte significativa de mi vida profesional la he desarrollado en el campo de la Calidad, que de tan extenso no es campo es continente.
A lo largo de los años he visto aparecer, y también desaparecer, las enseñanzas de GURÚS (así en mayúsculas), gurús (en minúsculas) y bocazas, de la Calidad.
Los GURÚS en esa materia son los que han dejado fundamentos sólidos que permanecen a lo largo del tiempo, en todo caso actualizándose a los nuevos entornos y situaciones. Son los padres de la Calidad moderna.
Los siguientes en el escalafón son los gurús rasos que a lo sumo han dejado un legado de técnicas, algún que otro principio, un saco de publicaciones y también muchas "modas". Estas últimas se extinguieron como pavesas cuando surgieron otras para sustituirlas.
Por último los bocazas han conformado la legión de "enterados" que han pontificado sobre Calidad a partir de un refrito basado en las aportaciones de los dos grupos anteriores.
Los GURÚS ganaron la fama y la gloria, a veces mucha menos de la que merecían.
Los gurús de la Calidad ganaron mucho dinero
Los bocazas, pues no se que ganaron... y la verdad no me importa.
En mi opinión, por supuesto subjetiva y criticable, sólo W.E. Deming y J.M. Juran pertenecen al primer grupo .
Era allá por 1979 cuando P.B. Crosby, para mi perteneciente al 2º grupo,escribió un libro, por título "Quality is free", título que resulta muy atractivo desde la óptica del marketing, pero que requiere comentarios.
El primero es que la frase completa (que no figura en portada) es "Quality is free. It´s not a gift, but it is free". Me permito discrepar, estoy de acuerdo en que la calidad no es un regalo, pero decir que es gratis es una falacia.
Oso afirmar que la Calidad no solamente no es gratis sino que no puede serlo y quizá no deba serlo. No obstante el coste de la Calidad puede ser amortizable, puede ser optimizable y por contra el coste de la NO Calidad puede ser la ruina.
Sobre esos temas hay mucha tela que cortar o sea que otro día me meteré en sus entresijos aún a riesgo de que me llaméis bocazas.
Alejo Falcón
A lo largo de los años he visto aparecer, y también desaparecer, las enseñanzas de GURÚS (así en mayúsculas), gurús (en minúsculas) y bocazas, de la Calidad.
Los GURÚS en esa materia son los que han dejado fundamentos sólidos que permanecen a lo largo del tiempo, en todo caso actualizándose a los nuevos entornos y situaciones. Son los padres de la Calidad moderna.
Los siguientes en el escalafón son los gurús rasos que a lo sumo han dejado un legado de técnicas, algún que otro principio, un saco de publicaciones y también muchas "modas". Estas últimas se extinguieron como pavesas cuando surgieron otras para sustituirlas.
Por último los bocazas han conformado la legión de "enterados" que han pontificado sobre Calidad a partir de un refrito basado en las aportaciones de los dos grupos anteriores.
Los GURÚS ganaron la fama y la gloria, a veces mucha menos de la que merecían.
Los gurús de la Calidad ganaron mucho dinero
Los bocazas, pues no se que ganaron... y la verdad no me importa.
En mi opinión, por supuesto subjetiva y criticable, sólo W.E. Deming y J.M. Juran pertenecen al primer grupo .
Era allá por 1979 cuando P.B. Crosby, para mi perteneciente al 2º grupo,escribió un libro, por título "Quality is free", título que resulta muy atractivo desde la óptica del marketing, pero que requiere comentarios.
El primero es que la frase completa (que no figura en portada) es "Quality is free. It´s not a gift, but it is free". Me permito discrepar, estoy de acuerdo en que la calidad no es un regalo, pero decir que es gratis es una falacia.
Oso afirmar que la Calidad no solamente no es gratis sino que no puede serlo y quizá no deba serlo. No obstante el coste de la Calidad puede ser amortizable, puede ser optimizable y por contra el coste de la NO Calidad puede ser la ruina.
Sobre esos temas hay mucha tela que cortar o sea que otro día me meteré en sus entresijos aún a riesgo de que me llaméis bocazas.
Alejo Falcón
miércoles, 2 de junio de 2010
Sigo vivo
No me he ido a de vacaciones. Si no he publicado más artículos es porque a) El fin de semana me dio pereza b) Los días siguientes anduve de un lado para otro y por la noche me entra sueño, pero prometo que tengo dos borradores casi acabados.
Hasta muy pronto
Alejo Falcón
Hasta muy pronto
Alejo Falcón
viernes, 28 de mayo de 2010
Mi amigo Abel
En otra ocasión voy a tratar el tema "amistad" tal y como yo lo entiendo, concepto sujeto a una gran variedad de interpretaciones, quizá tantas como seres humanos existen y han existido.
Hoy quiero hablar de mi amigo Abel y de la lección MAGISTRAL que me dió cuando fue mi "profe" en la Escuela de Ingenieros de Barcelona.
Nos conocimos cuando yo tenía 10 años; él acababa de iniciar sus estudios en aquella escuela, en otras palabras yo era yo era un incipiente bachiller de primaria y él era ya todo un aspirante a ingeniero. Nos veíamos poco, quizá de verano en verano, pero han pasado ya varias décadas, por no decir un porrón de tiempo, y seguimos manteniendo una relación físicamente lejana pero me atrevo a decir que anímicamente cercana, aunque seguimos viéndonos de ciento a viento. Antes de entrar en materia dejadme decir que a lo largo de ese tiempo y al tiempo que amigo ha sido, maestro, mentor, proveedor y colega. Espero que no le importe que le mencione en este blog (todavía no se lo he dicho).
La cosa fue que a los 18 fuí yo el que entré en la Escuela de Ingenieros, entonces la carrera eran 7 AÑOS 7 , los tres últimos te iban introduciendo en la especialidad, y ¡hete aquí! que Abel fue mi profesor de Metalotecnia.
Quiero señalar que Abel me dió uno de los pocos sobresalientes que conseguí en la carrera, pero prometo que me lo curré y la amistad no influyó para nada. Pero más importante que sus doctas enseñanzas, sus amenas clases y su talante siempre envidiable, Abel nos dió la más exquisita y práctica lección aplicable de modo general a cualquier carrera, desde Derecho a Veterinaria, por poner dos, y ¿por qué no?, aplicable a infinidad de vivencias.
Quizá con el discurrir de los años mi memoria haya ido modificando su discurso original, y ojalá que también enriqueciendolo, porque debo reconocer que me apropié de él y lo utilicé cuando a mi vez fuí profesor de la misma Escuela y en muchas otras ocasiones. En síntesis venía a decir:
"Cuando salgáis de esta Escuela seréis Ingenieros y os darán un título que podréis colgar en la pared convenientemente enmarcado, al tiempo que pregonáis ¡YA SOY INGENIERO!. Pero no os engañéis, si nosotros hemos hecho bien nuestro trabajo y vosotros el vuestro, os habremos enseñado a aprender y pocas cosas más. No obstante, en el terreno del ejercicio profesional, hasta el más humilde operario que empuja una vagoneta lo hace mil veces mejor que lo haríais vosotros, pero a él aprender eso le habrá llevado una vida, en cambio a vosotros os llevará pocos días, por lo tanto sed humildes y acercaros a los que saben, sean obreros o doctores, dejad a un lado vuestro magnífico título, pedid que os enseñen y aprended."
¿Cuántas veces nos hemos encontrado en nuestra vida gente que no ha tenido la suerte de recibir esta lección?
Hasta pronto
Alejo falcón
Hoy quiero hablar de mi amigo Abel y de la lección MAGISTRAL que me dió cuando fue mi "profe" en la Escuela de Ingenieros de Barcelona.
Nos conocimos cuando yo tenía 10 años; él acababa de iniciar sus estudios en aquella escuela, en otras palabras yo era yo era un incipiente bachiller de primaria y él era ya todo un aspirante a ingeniero. Nos veíamos poco, quizá de verano en verano, pero han pasado ya varias décadas, por no decir un porrón de tiempo, y seguimos manteniendo una relación físicamente lejana pero me atrevo a decir que anímicamente cercana, aunque seguimos viéndonos de ciento a viento. Antes de entrar en materia dejadme decir que a lo largo de ese tiempo y al tiempo que amigo ha sido, maestro, mentor, proveedor y colega. Espero que no le importe que le mencione en este blog (todavía no se lo he dicho).
La cosa fue que a los 18 fuí yo el que entré en la Escuela de Ingenieros, entonces la carrera eran 7 AÑOS 7 , los tres últimos te iban introduciendo en la especialidad, y ¡hete aquí! que Abel fue mi profesor de Metalotecnia.
Quiero señalar que Abel me dió uno de los pocos sobresalientes que conseguí en la carrera, pero prometo que me lo curré y la amistad no influyó para nada. Pero más importante que sus doctas enseñanzas, sus amenas clases y su talante siempre envidiable, Abel nos dió la más exquisita y práctica lección aplicable de modo general a cualquier carrera, desde Derecho a Veterinaria, por poner dos, y ¿por qué no?, aplicable a infinidad de vivencias.
Quizá con el discurrir de los años mi memoria haya ido modificando su discurso original, y ojalá que también enriqueciendolo, porque debo reconocer que me apropié de él y lo utilicé cuando a mi vez fuí profesor de la misma Escuela y en muchas otras ocasiones. En síntesis venía a decir:
"Cuando salgáis de esta Escuela seréis Ingenieros y os darán un título que podréis colgar en la pared convenientemente enmarcado, al tiempo que pregonáis ¡YA SOY INGENIERO!. Pero no os engañéis, si nosotros hemos hecho bien nuestro trabajo y vosotros el vuestro, os habremos enseñado a aprender y pocas cosas más. No obstante, en el terreno del ejercicio profesional, hasta el más humilde operario que empuja una vagoneta lo hace mil veces mejor que lo haríais vosotros, pero a él aprender eso le habrá llevado una vida, en cambio a vosotros os llevará pocos días, por lo tanto sed humildes y acercaros a los que saben, sean obreros o doctores, dejad a un lado vuestro magnífico título, pedid que os enseñen y aprended."
¿Cuántas veces nos hemos encontrado en nuestra vida gente que no ha tenido la suerte de recibir esta lección?
Hasta pronto
Alejo falcón
jueves, 27 de mayo de 2010
activos con alma
Yo siempre había creido que en una empresa o sociedad, grande, mediana o pequeña, los activos eran el conjunto de bienes tangibles e intangibles que posee la empresa. He remarcado las palabras "bienes" y "posee", por el contenido de propiedad que encierran.
A algún C.E.O. (Chief Executive Officer o máximo mandamás) de una empresa, que estaría iluminado ese día, se le ocurrió decir: " Nuestro personal es nuestro activo más importante", o quizá fuera "para esta compañía el activo más importante es su personal", que para el caso es lo mismo. No me extrañaría a que sería en alguna declaración pública ante un auditorio de empleados o accionistas, o ambos, y supongo que sería aplaudido con entusiasmo por el corifeo de colegas, subordinados y pelotas asistentes al acto, lo cual motivó al orgulloso C.E.O. para que tan emblemática frase pasara a formar parte de la declaración de valores de la compañía, entre otras como "La satisfacción del cliente es nuestra máxima prioridad" o "Todas nuestras acciones se dirigen a la consecución de la excelencia", y bla, bla, bla. Esa delaración junto con las otras, por escrito, se colgaría en la sala de recepción de la empresa y, por supuesto, en los despachos de todos los jefes y jefecillos que se quisieran congraciar con el C.E.O., si no es que se les hubiera impuesto por decreto.
Dejando a un lado la cuestión semántica vinculada a la palabra "activo" y al espíritu de "propiedad" que encierra, que serán motivo para otro artículo, yo apoyo al cien por cien el sentido de la frase con todo su contenido pero me atribuyo el derecho a desautorizarla, si no ha sido precedida por todas las acciones, y son muchas y muy complejas, que una empresa debe ejercitar para que esa frase tenga contenido de verdad.
No sería mejor enunciar algo así: " Pretendemos que nuestro personal se constituya en el componente clave de esta compañía", eso por lo menos es una declaración de intenciones abierta y honesta. Por desgracia la frase enunciada en tiempo presente es, en la mayoría de ocasiones y salvo honrosas excepciones, un simple adorno incorporado a la decoración de la compañía.
Alejo Falcón
A algún C.E.O. (Chief Executive Officer o máximo mandamás) de una empresa, que estaría iluminado ese día, se le ocurrió decir: " Nuestro personal es nuestro activo más importante", o quizá fuera "para esta compañía el activo más importante es su personal", que para el caso es lo mismo. No me extrañaría a que sería en alguna declaración pública ante un auditorio de empleados o accionistas, o ambos, y supongo que sería aplaudido con entusiasmo por el corifeo de colegas, subordinados y pelotas asistentes al acto, lo cual motivó al orgulloso C.E.O. para que tan emblemática frase pasara a formar parte de la declaración de valores de la compañía, entre otras como "La satisfacción del cliente es nuestra máxima prioridad" o "Todas nuestras acciones se dirigen a la consecución de la excelencia", y bla, bla, bla. Esa delaración junto con las otras, por escrito, se colgaría en la sala de recepción de la empresa y, por supuesto, en los despachos de todos los jefes y jefecillos que se quisieran congraciar con el C.E.O., si no es que se les hubiera impuesto por decreto.
Dejando a un lado la cuestión semántica vinculada a la palabra "activo" y al espíritu de "propiedad" que encierra, que serán motivo para otro artículo, yo apoyo al cien por cien el sentido de la frase con todo su contenido pero me atribuyo el derecho a desautorizarla, si no ha sido precedida por todas las acciones, y son muchas y muy complejas, que una empresa debe ejercitar para que esa frase tenga contenido de verdad.
No sería mejor enunciar algo así: " Pretendemos que nuestro personal se constituya en el componente clave de esta compañía", eso por lo menos es una declaración de intenciones abierta y honesta. Por desgracia la frase enunciada en tiempo presente es, en la mayoría de ocasiones y salvo honrosas excepciones, un simple adorno incorporado a la decoración de la compañía.
Alejo Falcón
domingo, 16 de mayo de 2010
mentiras corporativas
Hace ya un tiempo en que empecé a pensar en escribir un libro. Llevo más de treinta años en el mundo de la industria y de la empresa y en este tiempo he aprendido, en ocasiones de forma dolorosa, una multitud de mentiras, falacias y engaños que se esconden bajo los lemas y frases corporativas que directivos, paneles y panfletos lanzan a los cuatro vientos, a boca llena y se quedan tan anchos. Ese iba a ser o va a ser el tema de mi libro si alguna vez lo escribo
No debía ser una mala idea porque hace unos meses recibí la revista del IESE y, ¡oh sorpresa!, un reputado y muy competente miembro de esa entidad había publicado un libro en la misma línea temática. Rápidamente me hice con él, su título "Management by lies", su autor Jaume Llopis, el tema "Mitos y mentiras en la dirección de empresas". Quiero decir desde el primer momento que el señor Llopis trata el asunto desde una perspectiva de mucho mayor rango que la que yo pienso aplicar, su experiencia y curriculum profesional le permiten hacerlo así y debo decir que suscribo totalmente sus apreciaciones.
La idea que tengo en la cabeza se orienta más hacia el entorno "doméstico" de las operaciones en la empresa. Me explicaré; sobre la actividad diaria, en un entorno insustrial de amplio espectro, gravitan directrices que en muchas ocasiones se enmarcan en lo que se conoce como "Misión y visión" de la compañía. Iniciaré con una de las afirmaciones que considero primaria sobre todas las demás, tan fundamental, diría yo, que en general no aparece en esa"Misión - Visión" a la que me refería anteriormente.
Los americanos la conocen mediante la expresión "Walk the Talk", que podemos interpretar como "Haz lo que predicas". Habría otras interpretaciones similares como: "No es lo mismo predicar que dar trigo" o "Cumple lo que prometes" o "Haz lo que dices", imagino que vosotros conoceréis algunas más, pero creo que el concepto queda claro.
El lema "Haz lo que predicas" es en sí no solamente algo bueno sino esencial, sería una gran verdad si se aplicara no solamente en el ejercicio de cualquier profesión sino en el resto de aspectos de nuestras vidas. ¿Qué lo convierte en mentira o falacia?. La incapacidad manifiesta o la falta de voluntad para aplicarlo presente en las cúpulas directivas de muchas compañías. Son los estratos superiores de las empresas los primeros que deben "Predicar con el ejemplo" y extender este modo de hacer a los niveles subsiguentes.
En próximos artículos ilustraré este punto y enunciaré otros más que pienso ir desarrollando.
Hasta entonces, un saludo.
Alejo Falcón
No debía ser una mala idea porque hace unos meses recibí la revista del IESE y, ¡oh sorpresa!, un reputado y muy competente miembro de esa entidad había publicado un libro en la misma línea temática. Rápidamente me hice con él, su título "Management by lies", su autor Jaume Llopis, el tema "Mitos y mentiras en la dirección de empresas". Quiero decir desde el primer momento que el señor Llopis trata el asunto desde una perspectiva de mucho mayor rango que la que yo pienso aplicar, su experiencia y curriculum profesional le permiten hacerlo así y debo decir que suscribo totalmente sus apreciaciones.
La idea que tengo en la cabeza se orienta más hacia el entorno "doméstico" de las operaciones en la empresa. Me explicaré; sobre la actividad diaria, en un entorno insustrial de amplio espectro, gravitan directrices que en muchas ocasiones se enmarcan en lo que se conoce como "Misión y visión" de la compañía. Iniciaré con una de las afirmaciones que considero primaria sobre todas las demás, tan fundamental, diría yo, que en general no aparece en esa"Misión - Visión" a la que me refería anteriormente.
Los americanos la conocen mediante la expresión "Walk the Talk", que podemos interpretar como "Haz lo que predicas". Habría otras interpretaciones similares como: "No es lo mismo predicar que dar trigo" o "Cumple lo que prometes" o "Haz lo que dices", imagino que vosotros conoceréis algunas más, pero creo que el concepto queda claro.
El lema "Haz lo que predicas" es en sí no solamente algo bueno sino esencial, sería una gran verdad si se aplicara no solamente en el ejercicio de cualquier profesión sino en el resto de aspectos de nuestras vidas. ¿Qué lo convierte en mentira o falacia?. La incapacidad manifiesta o la falta de voluntad para aplicarlo presente en las cúpulas directivas de muchas compañías. Son los estratos superiores de las empresas los primeros que deben "Predicar con el ejemplo" y extender este modo de hacer a los niveles subsiguentes.
En próximos artículos ilustraré este punto y enunciaré otros más que pienso ir desarrollando.
Hasta entonces, un saludo.
Alejo Falcón
sábado, 15 de mayo de 2010
la mochila va ligera
Buenos días, o tardes, o noches, si alguien me lee, cosa que espero que suceda más pronto que tarde, ignoro desde donde lo hará o cuándo, es por ello lo de las opciones horarias.
Me lanzo a las, para mi, procelosas aguas de eso del blog con la ilusión de compartir ideas, opiniones, experiencias, anécdotas y todo aquello que pueda ser de interés, hoy para mi, pero que deseo que también pronto para los que me visiten.
Si habéis preparado una mochila alguna vez para ir a una excursión más bien larga, así espero que sea la vida de mi blog, habréis notado que la cargáis con toda suerte de cachibaches, desde calcetines a abrelatas, y a medida que vais efectuando más y más excursiones vais incorporando más y más artículos según las necesidades experimentadas.
Hoy la mochila va ligera, en ella porto los siguientes artículos que, como sólo son ideas, pesan poco:
La experiencia de peinar canas
Las anécdotas de haber vivido en varios paises, España, Polonia, Estados Unidos, Marruecos, México, entre otros.
Los conocimientos profesionales de quien empezó de ingenierillo a pie de taller y pudo acceder a la dirección general de alguna compañía.
Las vivencias de un enamorado de la montaña, el alpinismo, la escalada (en tiempos mozos), de la música folklórica de muchos paises, de la gastronomía de por donde he pasado, y otras muchas más, en fin, un cajón de sastre de anécdotas, que algunas son divertidas, otras útiles, otras duras, y que me gustaría compartir.
Por hoy sirvan estas líneas de presentación.
Hasta pronto
Me lanzo a las, para mi, procelosas aguas de eso del blog con la ilusión de compartir ideas, opiniones, experiencias, anécdotas y todo aquello que pueda ser de interés, hoy para mi, pero que deseo que también pronto para los que me visiten.
Si habéis preparado una mochila alguna vez para ir a una excursión más bien larga, así espero que sea la vida de mi blog, habréis notado que la cargáis con toda suerte de cachibaches, desde calcetines a abrelatas, y a medida que vais efectuando más y más excursiones vais incorporando más y más artículos según las necesidades experimentadas.
Hoy la mochila va ligera, en ella porto los siguientes artículos que, como sólo son ideas, pesan poco:
La experiencia de peinar canas
Las anécdotas de haber vivido en varios paises, España, Polonia, Estados Unidos, Marruecos, México, entre otros.
Los conocimientos profesionales de quien empezó de ingenierillo a pie de taller y pudo acceder a la dirección general de alguna compañía.
Las vivencias de un enamorado de la montaña, el alpinismo, la escalada (en tiempos mozos), de la música folklórica de muchos paises, de la gastronomía de por donde he pasado, y otras muchas más, en fin, un cajón de sastre de anécdotas, que algunas son divertidas, otras útiles, otras duras, y que me gustaría compartir.
Por hoy sirvan estas líneas de presentación.
Hasta pronto
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