viernes, 28 de mayo de 2010

Mi amigo Abel

En otra ocasión voy a tratar el tema "amistad" tal y como yo lo entiendo, concepto sujeto a una gran variedad de interpretaciones, quizá tantas como seres humanos existen y han existido.
Hoy quiero hablar de mi amigo Abel y de la lección MAGISTRAL que me dió cuando fue mi "profe" en la Escuela de Ingenieros de Barcelona.

Nos conocimos cuando yo tenía 10 años; él acababa de iniciar sus estudios en aquella escuela, en otras palabras yo era yo era un incipiente bachiller de primaria y él era ya todo un aspirante a ingeniero. Nos veíamos poco, quizá de verano en verano, pero han pasado ya varias décadas, por no decir un porrón de tiempo, y seguimos manteniendo una relación físicamente lejana pero me atrevo a decir que anímicamente cercana, aunque seguimos viéndonos de ciento a viento. Antes de entrar en materia dejadme decir que a lo largo de ese tiempo y al tiempo que amigo ha sido, maestro, mentor, proveedor y colega. Espero que no le importe que le mencione en este blog (todavía no se lo he dicho).

La cosa fue que a los 18 fuí yo el que entré en la Escuela de Ingenieros, entonces la carrera eran 7 AÑOS 7 , los tres últimos te iban introduciendo en la especialidad, y ¡hete aquí! que Abel fue mi profesor de Metalotecnia.

Quiero señalar que Abel me dió uno de los pocos sobresalientes que conseguí en la carrera, pero prometo que me lo curré y la amistad no influyó para nada. Pero más importante que sus doctas enseñanzas, sus amenas clases y su talante siempre envidiable, Abel nos dió la más exquisita y práctica lección aplicable de modo general a cualquier carrera, desde Derecho a Veterinaria, por poner dos, y ¿por qué no?, aplicable a infinidad de vivencias.

Quizá con el discurrir de los años mi memoria haya ido modificando su discurso original, y ojalá que también enriqueciendolo, porque debo reconocer que me apropié de él y lo utilicé cuando a mi vez fuí profesor de la misma Escuela y en muchas otras ocasiones. En síntesis venía a decir:

"Cuando salgáis de esta Escuela seréis Ingenieros y os darán un título que podréis colgar en la pared convenientemente enmarcado, al tiempo que pregonáis ¡YA SOY INGENIERO!. Pero no os engañéis, si nosotros hemos hecho bien nuestro trabajo y vosotros el vuestro, os habremos enseñado a aprender y pocas cosas más. No obstante, en el terreno del ejercicio profesional, hasta el más humilde operario que empuja una vagoneta lo hace mil veces mejor que lo haríais vosotros, pero a él aprender eso le habrá llevado una vida, en cambio a vosotros os llevará pocos días, por lo tanto sed humildes y acercaros a los que saben, sean obreros o doctores, dejad a un lado vuestro magnífico título, pedid que os enseñen y aprended."

¿Cuántas veces nos hemos encontrado en nuestra vida gente que no ha tenido la suerte de recibir esta lección?

Hasta pronto

Alejo falcón

jueves, 27 de mayo de 2010

activos con alma

Yo siempre había creido que en una empresa o sociedad, grande, mediana o pequeña, los activos eran el conjunto de bienes tangibles e intangibles que posee la empresa. He remarcado las palabras "bienes" y "posee", por el contenido de propiedad que encierran.
A algún C.E.O. (Chief Executive Officer o máximo mandamás) de una empresa, que estaría iluminado ese día, se le ocurrió decir: " Nuestro personal es nuestro activo más importante", o quizá fuera "para esta compañía el activo más importante es su personal", que para el caso es lo mismo. No me extrañaría a que sería en alguna declaración pública ante un auditorio de empleados o accionistas, o ambos, y supongo que sería aplaudido con entusiasmo por el corifeo de colegas, subordinados y pelotas asistentes al acto, lo cual motivó al orgulloso C.E.O. para que tan emblemática frase pasara a formar parte de la declaración de valores de la compañía, entre otras como "La satisfacción del cliente es nuestra máxima prioridad" o "Todas nuestras acciones se dirigen a la consecución de la excelencia", y bla, bla, bla. Esa delaración junto con las otras, por escrito, se colgaría en la sala de recepción de la empresa y, por supuesto, en los despachos de todos los jefes y jefecillos que se quisieran congraciar con el C.E.O., si no es que se les hubiera impuesto por decreto.
Dejando a un lado la cuestión semántica vinculada a la palabra "activo" y al espíritu de "propiedad" que encierra, que serán motivo para otro artículo, yo apoyo al cien por cien el sentido de la frase con todo su contenido pero me atribuyo el derecho a desautorizarla, si no ha sido precedida por todas las acciones, y son muchas y muy complejas, que una empresa debe ejercitar para que esa frase tenga contenido de verdad.
No sería mejor enunciar algo así: " Pretendemos que nuestro personal se constituya en el componente clave de esta compañía", eso por lo menos es una declaración de intenciones abierta y honesta. Por desgracia la frase enunciada en tiempo presente es, en la mayoría de ocasiones y salvo honrosas excepciones, un simple adorno incorporado a la decoración de la compañía.
Alejo Falcón

domingo, 16 de mayo de 2010

mentiras corporativas

Hace ya un tiempo en que empecé a pensar en escribir un libro. Llevo más de treinta años en el mundo de la industria y de la empresa y en este tiempo he aprendido, en ocasiones de forma dolorosa, una multitud de mentiras, falacias y engaños que se esconden bajo los lemas y frases corporativas que directivos, paneles y panfletos lanzan a los cuatro vientos, a boca llena y se quedan tan anchos. Ese iba a ser o va a ser el tema de mi libro si alguna vez lo escribo

No debía ser una mala idea porque hace unos meses recibí la revista del IESE y, ¡oh sorpresa!, un reputado y muy competente miembro de esa entidad había publicado un libro en la misma línea temática. Rápidamente me hice con él, su título "Management by lies", su autor Jaume Llopis, el tema "Mitos y mentiras en la dirección de empresas". Quiero decir desde el primer momento que el señor Llopis trata el asunto desde una perspectiva de mucho mayor rango que la que yo pienso aplicar, su experiencia y curriculum profesional le permiten hacerlo así y debo decir que suscribo totalmente sus apreciaciones.

La idea que tengo en la cabeza se orienta más hacia el entorno "doméstico" de las operaciones en la empresa. Me explicaré; sobre la actividad diaria, en un entorno insustrial de amplio espectro, gravitan directrices que en muchas ocasiones se enmarcan en lo que se conoce como "Misión y visión" de la compañía. Iniciaré con una de las afirmaciones que considero primaria sobre todas las demás, tan fundamental, diría yo, que en general no aparece en esa"Misión - Visión" a la que me refería anteriormente.

Los americanos la conocen mediante la expresión "Walk the Talk", que podemos interpretar como "Haz lo que predicas". Habría otras interpretaciones similares como: "No es lo mismo predicar que dar trigo" o "Cumple lo que prometes" o "Haz lo que dices", imagino que vosotros conoceréis algunas más, pero creo que el concepto queda claro.

El lema "Haz lo que predicas" es en sí no solamente algo bueno sino esencial, sería una gran verdad si se aplicara no solamente en el ejercicio de cualquier profesión sino en el resto de aspectos de nuestras vidas. ¿Qué lo convierte en mentira o falacia?. La incapacidad manifiesta o la falta de voluntad para aplicarlo presente en las cúpulas directivas de muchas compañías. Son los estratos superiores de las empresas los primeros que deben "Predicar con el ejemplo" y extender este modo de hacer a los niveles subsiguentes.

En próximos artículos ilustraré este punto y enunciaré otros más que pienso ir desarrollando.

Hasta entonces, un saludo.

Alejo Falcón

sábado, 15 de mayo de 2010

la mochila va ligera

Buenos días, o tardes, o noches, si alguien me lee, cosa que espero que suceda más pronto que tarde, ignoro desde donde lo hará o cuándo, es por ello lo de las opciones horarias.
Me lanzo a las, para mi, procelosas aguas de eso del blog con la ilusión de compartir ideas, opiniones, experiencias, anécdotas y todo aquello que pueda ser de interés, hoy para mi, pero que deseo que también pronto para los que me visiten.
Si habéis preparado una mochila alguna vez para ir a una excursión más bien larga, así espero que sea la vida de mi blog, habréis notado que la cargáis con toda suerte de cachibaches, desde calcetines a abrelatas, y a medida que vais efectuando más y más excursiones vais incorporando más y más artículos según las necesidades experimentadas.
Hoy la mochila va ligera, en ella porto los siguientes artículos que, como sólo son ideas, pesan poco:
La experiencia de peinar canas
Las anécdotas de haber vivido en varios paises, España, Polonia, Estados Unidos, Marruecos, México, entre otros.
Los conocimientos profesionales de quien empezó de ingenierillo a pie de taller y pudo acceder a la dirección general de alguna compañía.
Las vivencias de un enamorado de la montaña, el alpinismo, la escalada (en tiempos mozos), de la música folklórica de muchos paises, de la gastronomía de por donde he pasado, y otras muchas más, en fin, un cajón de sastre de anécdotas, que algunas son divertidas, otras útiles, otras duras, y que me gustaría compartir.
Por hoy sirvan estas líneas de presentación.
Hasta pronto