sábado, 26 de junio de 2010

No me quiero jubilar...

...pero a la fuerza ahorcan
Entiendo que las personas que han desarrollado un trabajo esencialmente físico durante su vida laboral, llegados a los 60, puedan estar hasta la boina de dicha actividad, además de físicamente mermados. Cabría diferenciar de los anteriores a aquellos trabajos manuales que incorporan un componente artístico o artesano. Pienso que la gratificación que produce la creación de arte, aunque sean artes menores, ya sea una daga o una mesa de marquetería, aporta un estímulo suficiente para blindar a a la persona ante el cansancio acumulado con los años.
Este próximo diciembre me voy a tener que jubilar y lo llevo muy mal. ¿Las razones?, pues que voy a cumplir 65 años (esto para jubilarme) y que me considero en forma para dar guerra algunos años más (esto para llevarlo mal). ¿Y en qué consiste esa guerra?, pues que, y a riesgo de caer en la inmodestia, creo que se un huevo de bastantes cosas, unas porque las he aprendido y otras porque las he vivido, y ¡qué caray!, ante un entorno al que se abren mis ojos, donde percibo carencias importantes de formación y experiencia y exceso de arrogancia y suficiencia, hay algo que me dice que sigo siendo una herramienta afilada que bien se podría aprovechar, y que si llegada la jubilación acepto considerarme como una navaja mellada y me dedico a jugar al dominó en el casino o ver la tele, que en su mayoría de contenidos es comida para burros, eso será como empezar a morirme sutilmente. Por lo tanto mi guerra sería poder seguir ejerciendo mi profesión aportando mis conocimientos y experiencia a aquellos que no disponen de ellos y al tiempo seguir aprendiendo más de más cosas.
Vaya por delante, para que nadie se llame a engaño, que no me satisface lo más mínimo, por el momento, irme con una ONG a Bangla Desh, por ejemplo, cosa que quizá se os ha ocurrido que podría hacer para satisfacer mi inquietud. No obstante no tendría inconveniente en irme, digamos que al Perú o a la China, a trabajar, eso sí cobrando, para alguna compañía donde mis servicios pudieran interesar. Me descorazona ver a tantos compañeros prejubilados con escasamente 50 años cuyo único horizonte es pasar los próximos 30 años mareando la perdiz y sin dar un palo al agua, unos obligados y otros de muy buena gana.
Vale ya por hoy, otro día os comentare una particular visión sobre las modernas cadenas de producción y la industria artesanal.
Hasta luego.
Alejo Falcón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario