...pero a la fuerza ahorcan
Entiendo que las personas que han desarrollado un trabajo esencialmente físico durante su vida laboral, llegados a los 60, puedan estar hasta la boina de dicha actividad, además de físicamente mermados. Cabría diferenciar de los anteriores a aquellos trabajos manuales que incorporan un componente artístico o artesano. Pienso que la gratificación que produce la creación de arte, aunque sean artes menores, ya sea una daga o una mesa de marquetería, aporta un estímulo suficiente para blindar a a la persona ante el cansancio acumulado con los años.
Este próximo diciembre me voy a tener que jubilar y lo llevo muy mal. ¿Las razones?, pues que voy a cumplir 65 años (esto para jubilarme) y que me considero en forma para dar guerra algunos años más (esto para llevarlo mal). ¿Y en qué consiste esa guerra?, pues que, y a riesgo de caer en la inmodestia, creo que se un huevo de bastantes cosas, unas porque las he aprendido y otras porque las he vivido, y ¡qué caray!, ante un entorno al que se abren mis ojos, donde percibo carencias importantes de formación y experiencia y exceso de arrogancia y suficiencia, hay algo que me dice que sigo siendo una herramienta afilada que bien se podría aprovechar, y que si llegada la jubilación acepto considerarme como una navaja mellada y me dedico a jugar al dominó en el casino o ver la tele, que en su mayoría de contenidos es comida para burros, eso será como empezar a morirme sutilmente. Por lo tanto mi guerra sería poder seguir ejerciendo mi profesión aportando mis conocimientos y experiencia a aquellos que no disponen de ellos y al tiempo seguir aprendiendo más de más cosas.
Vaya por delante, para que nadie se llame a engaño, que no me satisface lo más mínimo, por el momento, irme con una ONG a Bangla Desh, por ejemplo, cosa que quizá se os ha ocurrido que podría hacer para satisfacer mi inquietud. No obstante no tendría inconveniente en irme, digamos que al Perú o a la China, a trabajar, eso sí cobrando, para alguna compañía donde mis servicios pudieran interesar. Me descorazona ver a tantos compañeros prejubilados con escasamente 50 años cuyo único horizonte es pasar los próximos 30 años mareando la perdiz y sin dar un palo al agua, unos obligados y otros de muy buena gana.
Vale ya por hoy, otro día os comentare una particular visión sobre las modernas cadenas de producción y la industria artesanal.
Hasta luego.
Alejo Falcón.
sábado, 26 de junio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
la calidad es gratis, ¡ja!
Una parte significativa de mi vida profesional la he desarrollado en el campo de la Calidad, que de tan extenso no es campo es continente.
A lo largo de los años he visto aparecer, y también desaparecer, las enseñanzas de GURÚS (así en mayúsculas), gurús (en minúsculas) y bocazas, de la Calidad.
Los GURÚS en esa materia son los que han dejado fundamentos sólidos que permanecen a lo largo del tiempo, en todo caso actualizándose a los nuevos entornos y situaciones. Son los padres de la Calidad moderna.
Los siguientes en el escalafón son los gurús rasos que a lo sumo han dejado un legado de técnicas, algún que otro principio, un saco de publicaciones y también muchas "modas". Estas últimas se extinguieron como pavesas cuando surgieron otras para sustituirlas.
Por último los bocazas han conformado la legión de "enterados" que han pontificado sobre Calidad a partir de un refrito basado en las aportaciones de los dos grupos anteriores.
Los GURÚS ganaron la fama y la gloria, a veces mucha menos de la que merecían.
Los gurús de la Calidad ganaron mucho dinero
Los bocazas, pues no se que ganaron... y la verdad no me importa.
En mi opinión, por supuesto subjetiva y criticable, sólo W.E. Deming y J.M. Juran pertenecen al primer grupo .
Era allá por 1979 cuando P.B. Crosby, para mi perteneciente al 2º grupo,escribió un libro, por título "Quality is free", título que resulta muy atractivo desde la óptica del marketing, pero que requiere comentarios.
El primero es que la frase completa (que no figura en portada) es "Quality is free. It´s not a gift, but it is free". Me permito discrepar, estoy de acuerdo en que la calidad no es un regalo, pero decir que es gratis es una falacia.
Oso afirmar que la Calidad no solamente no es gratis sino que no puede serlo y quizá no deba serlo. No obstante el coste de la Calidad puede ser amortizable, puede ser optimizable y por contra el coste de la NO Calidad puede ser la ruina.
Sobre esos temas hay mucha tela que cortar o sea que otro día me meteré en sus entresijos aún a riesgo de que me llaméis bocazas.
Alejo Falcón
A lo largo de los años he visto aparecer, y también desaparecer, las enseñanzas de GURÚS (así en mayúsculas), gurús (en minúsculas) y bocazas, de la Calidad.
Los GURÚS en esa materia son los que han dejado fundamentos sólidos que permanecen a lo largo del tiempo, en todo caso actualizándose a los nuevos entornos y situaciones. Son los padres de la Calidad moderna.
Los siguientes en el escalafón son los gurús rasos que a lo sumo han dejado un legado de técnicas, algún que otro principio, un saco de publicaciones y también muchas "modas". Estas últimas se extinguieron como pavesas cuando surgieron otras para sustituirlas.
Por último los bocazas han conformado la legión de "enterados" que han pontificado sobre Calidad a partir de un refrito basado en las aportaciones de los dos grupos anteriores.
Los GURÚS ganaron la fama y la gloria, a veces mucha menos de la que merecían.
Los gurús de la Calidad ganaron mucho dinero
Los bocazas, pues no se que ganaron... y la verdad no me importa.
En mi opinión, por supuesto subjetiva y criticable, sólo W.E. Deming y J.M. Juran pertenecen al primer grupo .
Era allá por 1979 cuando P.B. Crosby, para mi perteneciente al 2º grupo,escribió un libro, por título "Quality is free", título que resulta muy atractivo desde la óptica del marketing, pero que requiere comentarios.
El primero es que la frase completa (que no figura en portada) es "Quality is free. It´s not a gift, but it is free". Me permito discrepar, estoy de acuerdo en que la calidad no es un regalo, pero decir que es gratis es una falacia.
Oso afirmar que la Calidad no solamente no es gratis sino que no puede serlo y quizá no deba serlo. No obstante el coste de la Calidad puede ser amortizable, puede ser optimizable y por contra el coste de la NO Calidad puede ser la ruina.
Sobre esos temas hay mucha tela que cortar o sea que otro día me meteré en sus entresijos aún a riesgo de que me llaméis bocazas.
Alejo Falcón
miércoles, 2 de junio de 2010
Sigo vivo
No me he ido a de vacaciones. Si no he publicado más artículos es porque a) El fin de semana me dio pereza b) Los días siguientes anduve de un lado para otro y por la noche me entra sueño, pero prometo que tengo dos borradores casi acabados.
Hasta muy pronto
Alejo Falcón
Hasta muy pronto
Alejo Falcón
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